DONG YU LAN
Un siervo de Cristo en pro de la obra de expansión del reino de Dios y del crecimiento en vida de los hijos de Dios.

En el año 1920, en Fuchow, capital de la provincia de Fukien, China, el joven Watchman Nee se rendía a Dios por medio de la convincente predicación de Dora Yu. Mientras tanto, en la ciudad de Nimbo, provincia de Chenkiang, nacía Dong Yu Lan, quien más tarde sería un importante propagador del evangelio del reino de Dios en América del Sur.
Desde muy joven, Dong Yu Lan fue un hombre de negocios. Con esto ganó muchas experiencias humanas, espíritu emprendedor, amplia visión de negocios y administración de empresas, que se volvieron importantes para que más tarde fuese usado por el Señor, así como sucedió con Moisés (Ex 3-4), con los profetas Isaías (Is 6:5-8), Amos (Am 7:14-15) y con tantos otros siervos de Dios. Recientemente él dijo a un grupo de sus cooperadores que trabajó mucho, desde muy joven, en el campo secular para ser perfeccionado a fin de servir al Señor en la iglesia y, hoy hace eso con toda dedicación, para que en el futuro sea todavía más útil al Señor en la manifestación de Su reino. Hoy en sus mensajes él siempre destaca que el Señor Jesús, cuando estuvo en la tierra, no colocó a Sus discípulos en un aula para instruirlos, enseñarles y darles reglas para seguir; antes bien, andaba con ellos día a día (Lc 8:1-3; Ap 1:21-22) y usaba los acontecimientos cotidianos para perfeccionarlos.
El abuelo de Dong Yu Lan era muy rico, y como su padre era hijo único heredó toda la fortuna de la familia; sin embargo, por tener dificultades en administrarla, terminó perdiendo todo. De esa forma, Dong Yu Lan, todavía joven, y a pesar de ser el menor de los varones, tuvo que trabajar duramente para ayudar al sustento de la familia. Muchas veces prefirió andar a pié a fin de economizar el dinero del ómnibus y entregarlo a su madre. Solo para tener una idea del tamaño de su responsabilidad, a los 17 años de edad llevó cinco camiones con hierro desde Xangai hacia Indochina, atravesando Birmania y otros países para vender ese material en la región. En la travesía tres camiones fueron dejados en medio del camino porque sufrieron averías. Él llevó dos camiones a destino, desarmó uno de ellos y volvió con las piezas para arreglar los otros tres. Al pasar por estas y muchas otras dificultades fue madurando y aprendió a administrar cada situación que se le deparaba. Fue así que llegó a ser un empresario exitoso. Más tarde constituyó su familia y, en 1955 fue ganado por Dios.
Haciendo un breve relato de su experiencia de conversión a Dios, un día su hermano mayor lo llevó a una reunión de la iglesia para oír el evangelio. Cuando terminó la reunión un hermano de la iglesia fue hasta él y le dijo: “Señor Dong, ¿sabía que todos pecaron y que todos nosotros somos pecadores?” A lo que él respondió: “¿Qué dice? ¿Yo pecador? ¡Yo nunca cometí ningún error!” Dijo eso porque se consideraba una persona recta, perfecta y que se apartaba del mal, como Job (Job 1:1), y agregó: “¡Ustedes son los pecadores, yo no!”, y se fue de la reunión. Mas tarde, él fue iluminado por el Señor y reconoció su verdadera condición; se arrepintió, fue salvo y bautizado. Después de eso, su situación cambió. Encendió un cigarrillo y, al fumar, sintió un desagradable sabor. También perdió el deseo de beber y de jugar. Rechazó esas cosas y comenzó a tener un vivir consagrado al Señor.
Por la gran responsabilidad que también empezó a tener por los intereses de Dios, rápidamente llegó a ser presbítero de la pequeña iglesia en la ciudad de Tin Mei, la que más tarde fue incorporada a la ciudad de Taipei. En esa época, como había la urgente necesidad de divulgar la visión de la unidad del Cuerpo de Cristo por toda la tierra, en 1958 alentaron a los hermanos que tenían esa visión y práctica en Taiwán, China, para migrar a occidente a fin de propagar esa importante revelación recibida del Espíritu. Entre los que respondieron al llamamiento del Señor para migrar, estaba el hermano Dong, que con simplicidad respondió rápidamente a la necesidad de Dios. Así, dos años después, en 1960, llegó a Brasil con su esposa y cinco hijos (después tuvo un hija más), estableciéndose en la ciudad de São Paulo.
Desde su llamamiento siempre fue acompañado y sustentado en oración por su esposa, la hermana Ester, que lo alentaba a servir al Señor, a pesar de que muchas veces él pasaba por largos viajes, mientras ella cuidaba de las responsabilidades domésticas. Durante todo ese tiempo que pasaron juntos, enfrentaron muchas luchas espirituales y turbulencias, propias de quien sirve y conduce con firmeza y fidelidad la obra del Señor. El 09 de febrero de 2008, la hermana Ester durmió en el Señor.
En el año de 1975, el hermano Dong recibió el encargo del Espíritu de ayudar a las iglesias en Brasil y América del Sur a invocar el nombre del Señor y también a leer y orar la Palabra de Dios a fin de ganar vida. Estas son prácticas bíblicas para vivir en el Espíritu y andar en comunión con Dios. En esa época fue invitado para ministrar a un grupo de jóvenes en la ciudad de Ribeirão Preto y allí su encargo principal fue llevar a todos los hermanos a invocar el nombre del Señor. A partir de esa época, las iglesias experimentaron una renovación espiritual muy grande. Como fruto de esa labor al Señor, actualmente en toda América del Sur, hay más de tres mil iglesias levantadas, lo cual comprueba que el encargo que él recibió fue del Espíritu.
Otra característica de este siervo de Dios es ayudar a las iglesias no solo oír y apreciar las palabras de Dios, sino también, a practicarlas aplicándolas en su vivir diario y divulgarlas a otras personas. De esta forma, al dar la debida importancia al nombre y a la Palabra del Señor, las iglesias que recibieron esa ayuda, disfrutan hoy de la realidad de la iglesia en Filadelfia, modelo de iglesia normal mencionada por el apóstol Juan en el libro de Apocalipsis (3:7-13).
Hace más de treinta años, año tras año, este siervo del Señor, ha ministrado conferencias a nivel regional, nacional e internacional por toda América del Sur y en otros continentes cuando es invitado. Su mayor encargo es ayudar a los hijos de Dios a prepararse y apresurar la venida del Señor (2 P 3:9, 12) mediante la propagación del evangelio del reino (Mt 24:14). Todo su vivir y su ministerio son controlados por esta visión. En los innumerables viajes que hace por diversos países, siempre dice que “Cristo es nuestra vida, la iglesia es nuestro vivir y el regreso del Señor es nuestra meta”. Para alcanzar este encargo y corresponder a los intereses de Dios, él ha ayudado a los hijos de Dios a tomar la Palabra como alimento y no como mero conocimiento.
A fin de registrar y divulgar las preciosas revelaciones dispensadas por el Espíritu a este siervo de Dios, durante las conferencias ministradas por él, la Editora Árvore da Vida, comenzó a publicarlas en libros. Ya son más de 100 títulos producidos y distribuidos en gran escala en los idiomas: portugués, español. Inglés, alemán, italiano, francés y coreano. Una de las publicaciones de su autoría que ha ayudado a muchos hijos de Dios a andar y a vivir en el espíritu es el “Alimento Diario”, una literatura bimestral que hoy cuenta con más de 40.000 suscriptores.
El encargo que quema en el corazón de nuestro hermano Dong a lo largo de estos años es expandir la esfera del reino de Dios en la tierra, y esto él lo realiza cooperando con el establecimiento del testimonio de la unidad de los hijos de Dios en cada ciudad. Para cooperar con el proceso de expansión de la obra del Señor en la tierra, el Espíritu, por medio del hermano Dong, produjo algunos instrumentos eficaces como la Estancia Árvore da Vida – extraordinario espacio para eventos, con capacidad para 10 mil personas, donde son ministradas dos conferencias internacionales por año; la Editora Árvore da Vidacasa publicadora de libros de su autoría; el Periódico Árvore da Vida que tiene la meta de suplir de forma simple y clara la Palabra a todos los hijos de Dios; el Expolivro Árvore da Vidaómnibus-librería-biblioteca que viaja por todo Brasil y otros países llevando las verdades acerca de la unidad del Cuerpo de Cristo; las Cooperativas de colportorescentros de divulgación y distribución de libros para colportores e iglesias, instaladas en diversas regiones de Brasil; el CEAPE Centro de Perfeccionamiento para la Propagación del Evangelio y los Colportoreshermanos y hermanas que llevan alimento espiritual a los hijos de Dios por medio de la palabra escrita.
Dentro de los libros de autoría del hermano Dong Yu Lan, además del Alimento Diario ya mencionado, destacamos los siguientes clásicos: La Salvación de una Sociedad en Crisis – Libro de Jueces; Venga Tu Reino; El Siervo Fiel y Prudente; La Promesa de la Vida y el Galardón en el Reino; Daniel – El Destino del Gobierno Humano; ¿Cómo Servir a Dios? – Libro de Levítico; La Visión del Tabernáculo; El Carácter del Hombre de Dios; Ser como Dios en Vida y Naturaleza; Un Hombre Según el Corazón de Dios y El Mayor Sufrimiento de Jesús. Todos publicados por la Editora Árvore da Vida.